Conocido como el ‘Rey de los Tés’, el Té Blanco procede de jardines sagrados y cosechas limitadas y durante años ha estado reservado para emperadores. En primavera cuando los brotes empiezan a despuntar llega la hora de recolectarlos. Unos brotes que se conservan enteros, ya que el secado de la cosecha se realiza al sol de forma natural. La ausencia de oxidación le convierte en el Té más rico en antioxidantes. Es probablemente el más caro del mercado. Un sabroso lujo bajo en teína distinguido por su originalidad. Sus propiedades hacen que sea ideal para las migrañas, ayuda a la concentración y es depurativo. Dada la elegancia y distinción de su sabor se recomienda no mezclar.

Prepáralo
Para disfrutar de un buen té hay que seguir unos pasos básicos, pero esenciales para garantizar que su aroma y sabor lleguen frescos y puros a la taza. Un ritual sagrado que, en el caso del Té Blanco, exige que tengas en cuenta las siguientes indicaciones:

Cómo preparar un buen téCantidad
Una cucharada de postre por taza (2-3gr.)

Temperatura agua
Calentar el agua a 80ºC. Es importante que no llegue a hervir.

Elaboración
Coloca el filtro con el té sobre la tetera y vierte el agua caliente. Dejar reposar 3 minutos.

Te sentará bien, te sentirás bien
¿Tiene realmente el Té Blanco la propiedad de hacer que tu piel parezca más joven y radiante? O simplemente, ¿está delicioso? Desenmascaremos sus secretos.

La gran cantidad de polifenoles que tiene el Té Blanco es la razón por la que aumenta las defensas de nuestro organismo y combate el envejecimiento celular.
Su alto contenido en flúor nos protege contra las caries dentales.
Es un gran aliado de la concentración y la memoria.
Ayuda a reducir los niveles de colesterol ‘malo’ (LDL)
Contribuye a disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

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